3 de octubre de 2016

Camareros de una Brauhaus

Por normal general todo trabajador que se encuentra de cara al público suele tener una sonrisa y buenas maneras, suele...

Está claro que en todos lados hay gente para todo y el cupo de camareros / dependientes / oficinistas desagradables no es exclusivo de Alemania. No os dejéis engañar por los estereotipos y prejuicios, a no ser que el sujeto en cuestión haya tenido un mal día, si entras con una sonrisa en este país te van a responder con lo mismo. Solo hay una excepción a esta regla, a saber, los camareros de las cervecerías.

Las Brauhaus alemanas son lugares peculiares hasta para el servicio.


Los camareros no colocan los posavasos en las mesas, los bolean desde un extremo como si de un frisbie se tratase y la cara que te pondrán cuando les dices que en lugar de la cerveza que ya lleva en la mano prefieres una botella de agua será digna de retratar. Si aún no te quedan fuerzas prueba a decirle que además quieres agua sin gas...

Nunca lo olvidaré;
Entramos con un grupo de amigos en una céntrica cervecería de Colonia, una de las chicas se va al baño justo antes de pedir y nos dice que si viene el camarero le pidamos agua, sin gas, por supuesto.
Al poco llega al camarero con la típica cesta de cervezas en la mano, bolea los pasavasos, como es tradición y comienza a repartir cervezas sin decir nada.

— Perdona, sobra una cerveza, ¿puede traernos una botella de agua sin gas?

El camarero nos mira ojiplático, se da la vuelta y en voz en grito anuncia.

— ¡Atención! No os lo vais a creer, ¡por aquí quieren agua!

Todo aquel que se encontraba en la cervecería en ese momento le oye y se nos quedan mirando. El restaurante en silencio y de la barra se oyen salir unas risitas, que son acompañadas por un grupo de alemanes que ya llevaban alguna que otra cerveza.

Con paso altivo el camarero abandona la mesa y tras el bochorno que nos ha dejado no estamos del todo seguros de si vamos a recibir el agua.

Pero sí, regresa con el agua, y como no podía ser de otra manera, con gas.

— Disculpe, habíamos dicho sin gas - nos atrevemos a decir.

Y para qué queremos más. Vuelve a girarse al público y grita.

— ¡Y encima la quieren sin gas!

Carcajada general por parte de todos los camareros de la Brauhaus, junto con los clientes más "avanzados".

— No tenemos agua sin gas - nos dice de forma contundente.

Y se marcha tal cual.

Unos minutos más tarde llega la propietaria del agua, y cuando ve que es con gas.

— ¡Ey! Había dicho que sin gas - dice un poco mosqueada.
— ¡Cállate y bébetelo!


Creo que nunca volveremos a ir a esa cervecería, por muy céntrica que esté.

Y es que, cuanto más céntrica sea la cervecería más posibilidades tienes de encontrarte con uno de estos camareros, pues ¿qué más les da a ellos el trato? Es un sitio turístico, no tienen que hacer que la gente venga otra vez, mañana habrá un nuevo grupo, al que seguirá otro, y otro y otro.

Hace un tiempo un alemán me contó que en realidad es todo teatro, es tradición que los camareros de las cervecerías sean así de desagradables. Cuando estos establecimientos eran más posadas que cervecerías los trabajadores eran los encargados de mantener el orden en sus locales, es decir, controlar a los borrachos, y eso no se consigue con sonrisas y buenos modos. Y aunque actualmente la gente se suele controlar algo más, el mar carácter ha quedado incrustado en el oficio de camarero de cervecería.

La verdad es que no sé si me tomó el pelo, pero son tantas las veces en las que nos han tratado mal en estos restaurantes que realmente puedo llegar a creérmelo. Aunque algunas veces son tan desagradables que es imposible que alguien lo haga por trabajo, uno tiene que ser borde de naturaleza.

Curiosamente todas las veces en las que no han tratado mal han sido hombres, bien es cierto que suele haber más camareros que camareras y quizás los vestidos que llevan las mujeres hacen que la sonrisa aflore...

Hace un par de semanas nos volvió a pasar una historia parecida, estamos en Düsseldorf, en otra céntrica cervecería:

Entramos un grupo de españoles con la intención de comer a las 2 de la tarde. La carta de comida que nos dan es tremendamente escasa, unos panecillos y algún que otro entrante más ¿dónde están los codillos y las salchichas?

— Disculpe ¿esto es lo único que hay en la carta para comer?
— Lo que hay ahí es lo que tenemos - nos responde el bien cortante.

Se va y nosotros seguimos confundidos, es muy raro que solo tenga eso.

Cuando el camarero regresa con las bebidas volvemos a preguntar.

— ¿De verdad solo tienen eso?
— Lo que veis es lo que hay - dice más borde aún.

No nos convence nada, pero una de las chicas con las que íbamos ya había estado allí y se había comido un plato contundente, no como lo que había en esa carta.

Por tercera vez le preguntamos al camarero.

—Perdone, pero yo he comido aquí otro tipo de platos.
— Lo que tenéis en la carta es lo que hay - responde por tercera vez, pero añade - Hay otra carta a partir de las 6 de la tarde.

¿Tan difícil era decir eso desde el primer momento?

Nuestro plan de comer quedó truncado, pagamos y nos fuimos. Con el trato tan amable que nos habían dado, la propina fue nula. Al salir el camarero nos siguió hasta la calle y nos gritó varias veces "¿de verdad?" ¿Que pretendías? Con esos modales y esa forma de hablar te doy las gracias por educación, que yo si tengo.

Y si tan mal nos tratan ¿porqué volver? Pues porque son los mejores sitios para probar la comida y la cerveza de la ciudad. Si quieres conocer la gastronomía del lugar las Brauhaus son la mejor opción ya que siempre tienen platos regionales.

Por suerte no todas las cervecerías son así, cerca de nuestra casa hemos encontrado una Brauhaus en la que los camareros son muy agradables y siempre que tenemos visita los llevamos allí. Está lejos del centro y estos sí que necesitan que la gente regrese pues se mantienen gracias a los que viven en la zona. Pero poco importan sus motivos para ser agradables, desde el momento en el que no me lanzaron el posavasos me ganaron.

Lo he comentado con bastante gente y todo el mundo piensa lo mismo de estos lugares, ¿qué experiencias habéis tenido vosotros? ¿Algo digno de comentar? Bueno o malo... quizás sea que yo soy una paranoica y a vosotros nunca os han tratado mal en una Brauhaus.

Un saludo!!


10 comentarios:

  1. María aus München3 de octubre de 2016, 10:47

    Hola Irene,

    Maria te saluda desde Munich.
    Aquí cervecerías hay unas cuantas, unas más turísticas y otras no. El servicio, en las más turísticas, sigue en la misma tónica que has comentado, trato frío, lento y en ocasiones desagradable. Pero es con todo el mundo, sean extranjeros o alemanes. Los alemanes que también tienen su corazoncito, aprecian mucho un servicio cordial y evitan estos lugares porque saben lo que hay. A ellos también les tiran los posavasos con la misma delicadeza. Aquí como la oferta es mucha y variada pues nos movemos por otros circuitos y no hemos encontrado hasta el momento ningún personaje.
    Alemania no destaca especialmente por el trato afectuoso de sus gentes, tienen otras cosas.
    Para comparar, me viene a la cabeza, viajes por la zona norte de España, en la Asturias rural, por ejemplo, el trato con el viajero es frio y correcto, y a veces desagradable, la diferencia es que gastronomicamente no se puede comparar.

    Como siempre una entrada fantástica Irene.

    Saludos, Maria

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    1. Buenas María.

      Diría que como dices, el problema es el turismo, no tienen que ganarse al cliente, así que les da exactamente lo mismo.

      Un saludo!!

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  2. ¿Qué ocurriría si pides una cerveza sin alcohol?

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    1. Buenas C.

      Con las cervezas sin alcohol suelen ser más tolerantes pues al menos estás tomando cerveza.
      Un saludo!!

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  3. Muy buenas!

    Nunca me había parado a pensar en esto, pero si que es cierto que en la Brauerei del lado de mi casa hay una camarera en particular que siempre es extremadamente borde. Un día que fuimos con un amigo de España la mujer estaba amable, pero al salir nuestro amigo nos dice: "que borde es esta camarera, no?". Ese es el nivel.

    Pero a parte de ella no he encontrado otros camareros antipáticos. Claro que hace mucho que no voy a las cervecerías más grandes y abarrotadas del centro, y como voy a las pequeñas puede que el trato sea más amable.

    ¿Cuál fue la cervecería de Düsseldorf donde os pasó esto?

    Saludos desde la ciudad rival! ;)

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    1. ¡Hola!
      Pues no sé exactamente donde está. Era el centro, en una calle peatonal, y estaba en una esquina. Casi en frente hay un mexicano, que es donde acabamos comiendo. No sé si con esos datos la ubicas.
      La rivalidad Düsseldorf gegen Köln ha arraigado en mi y cuando voy allí siento como si estuviese traicionando a mi ciudad... xDD
      Un saludo!!

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    2. jajajajaja me pasa exactamente lo mismo! Y a parte siento como medio ganas de darle una oportunidad a Köln, medio rechazo absoluto. Y cuando voy estoy en plan: beh, nustra cerveza es mejor; beh, nosotros no tenemos turistas molestones... y tal y cual.

      En realidad es una tontería, pero hace gracia que nos pase. Será que estamos bien integradas ;)

      Por cierto, si comisteis en "La Casita Mexicana" fue muy buena elección. La adoro!

      Un saludo! :)

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  4. ¿En estas cervecerías tienen variedad de cervezas? O ¿En el momento que te sientas a parte de tirarte el posavasos ya te trae la jarra de cerveza sin pedirla?

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    1. Buenas!
      Por lo que se, cada cervecería está "asociada" a una marca de cerveza, siempre local. En la puerta pone cual es la cerveza que ofrecen, y que yo sepa solo tienen de ese tipo.
      No traen jarras de cerveza, ponen vasos, individuales para cada uno. Y sí, en cuanto llega el camarero viene con la cerveza en la mano.
      Un saludo!!

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