21 de julio de 2016

Invasiones bárbaras - Hunos

El gran Imperio Romano estaba en plena decadencia. Ya no era ni una pequeña sombra de lo que fue. El territorio se había dividido en dos, el Imperio Romano de Occidente y el de Oriente. Había millones de trifulcas internas y las tribus germanas seguían presionando en la frontera norte.

Pero la amenaza más inminente llegó desde el este, como una tromba y sin que nadie lo hubiese esperado, haciendo que incluso algunas tribus germanas se aliaran con Roma contra ese enemigo común. Los hunos.


No se sabe con exactitud de donde procede este pueblo bárbaro, pues hasta día de hoy no se han encontrado los suficientes restos arqueológicos con los que poder datar un origen. Se supone que venían del este de Asia y que los xiongnu fueron los antepasados de los hunos.

Tanto los xiongnu como los hunos fueron pueblos muy bélicos, vivían para guerra. Algunos historiadores piensan que fueron por ellos, por los xiongnu, por los que allá por el siglo III a.C. fue erigida la Gran Muralla China. Para así poder defenderse contra los ataques de este pueblo guerrero.


A nuestros días no ha llegado ningún documento que explique la razón por la cual los hunos tomaron camino de occidente y desde donde procedían. Se sabe que la dinastía Han consiguió expulsarlos de su territorio, pero ¿por qué occidente? Algunos dicen que fue la sequía lo que hizo que este pueblo nómada tomara rumbo al oeste. Hay que tener en cuenta que los hunos no eran agricultores o ganaderos, vivían al día con lo iban cazando y recolectando, por lo que una larga sequía les pondría en serios aprietos.

Por aquella época la Ruta de la Seda ya era una conocida red comercial y muy probablemente los hunos habría escuchado historias de Roma, su esplendor y poder, así que ¿por qué no echar un vistazo?


Pero el camino que tomaron nos les llevó directamente hasta las fronteras de Roma, el Imperio Sasánida (un Imperio Persa) se encontraba entremedias y estos tuvieron que vérselas con los imparables hunos. Los cuales, según cuentan los historiadores, eran gente con un aspecto muy extraño, con unos rasgos asiáticos muy marcados y costumbres peculiares.

En aquellos años el gobernante de este imperio era Sapor y fue él quien tuvo que parar el ataque de los invasores.

Los hunos eran un pueblo contra el que era difícil de combatir por cuatro razones principales:

Poseían un arco de doble curvatura que en un poco espacio podía lanzar flechas con gran potencia y a mucha distancia. Pudiendo atravesar cualquier armadura y llegando hasta los 100m.

Eran unos expertos jinetes. Como pueblo nómada que eran vivían sobre el caballo y eso hacía que su manejo fuese excepcional. Eran extremadamente rápidos, salían de la nada, atacaban, lo destrozaban todo a su paso y volvían a desaparecer por donde había venido. Todo ello antes de que los soldados enemigos pudiesen haberse siquiera preparado. Causan pavor por allí por donde iban.

A pesar de ser un pueblo nómada eran muy buenos estrategas, podían idear planes de batalla sobre la marcha y llevarlos a cabo con una increíble precisión.

Pero la principal característica de los hunos residía en una mezcla de todo lo anterior, eran jinetes arqueros. El arco de doble curvatura que habían diseñado era posible ser utilizado mientras cabalgaban, y eso les hacía especialmente mortíferos. El alcance de una potente fecha unido a la rapidez que otorga el caballo eran una estrategia de victoria casi segura.


Durante largos años se dieron múltiples batallas entre los hunos y el Imperio Sasánida hasta que 10 años más tarde se llegó a un acuerdo de paz y se les permitió asentarse en la frontera oriental del Imperio Persa.

No se sabe que fue lo que pasó a continuación, los hunos se dividieron en dos: Los heftalitas o hunos blancos y los kidaritas.

Los heftalitas a principios del siglo V tomaron rumbo sur y acabaron ocupando diferentes regiones de Asia central y el norte de la India, llegando incluso a la cuenca del Ganges, donde destruyeron la ciudad de Pathazi Putra. A finales de este siglo derrotaron al emperador Sasánida Peroz I, y sometieron a los persas a pagarles tributo.

A lo largo de todos estos siglos fueron mezclándose con las tribus de los territorios que iban ocupando, se fueron volviendo más sedentarios y civilizados. Dejaron de ser los bélicos hunos de los que provenían, y ese fue su final. A mediados del siglo VI una coalición del Imperio Sasánida, con Cosroes I a la cabeza, y el Imperio turco atacó a unos ya muy debilitados heftalitas, y estos fueron completamente masacrados hasta acabar desapareciendo como pueblo.

Los kidaritas, por su parte, se asentaron al norte del Mar Caspio, pero una nueva sequía los obligó a continuar su camino hacia occidente hasta que se toparon con los pueblos germanos. Derrotaron a los alanos y más tarde a los ostrogodos, obligándolos a emigrar hasta el territorio de los visigodos. Pero estos tampoco fueron capaces de para a los hunos y para evitar ser aplastados por los invasores tuvieron que hacer un pacto con el Imperio Romano de Oriente, convirtiéndose en foederati, lo cual significaba que estaban bajo la protección del Imperio, pero podían ser llamados a las armas.

Los visigodos mantuvieron este acuerdo durante unos años, pero al final el descontento les pudo y terminaron sublevándose, iniciando un levantamiento que provocó un gran caos en el Imperio, pero de esto hablaremos en otra ocasión.

A lo largo de los siglos el Imperio Romano de Occidente había tenido tiempo para analizar al enemigo que se cernía sobre sus fronteras y tomaron la decisión de entregarles un rehén, Aecio, el hijo de un general del Imperio. Como ya vimos anteriormente en estos años era común que los niños de los jefes germanos fuesen entregados a Roma con la intención de "romanizarlos". En este caso Roma quiso hacerlo al contrario, mandaron a Aecio con la orden de aprender todo lo posible sobre ese pueblo, sus costumbres, jerarquía y estrategias de batalla.

Aecio permaneció con los hunos durante muchos años y sin duda cumplió con lo que se le había ordenado. Pero no adelantemos acontecimientos.

Los hunos atacan a sus anchas, asediaban ciudades por doquier y creaban el caos por donde pasan. En el año 422 el emperador del Imperio Romano de Oriente Teodosio II y el jefe de los hunos, Rugila, firmaron un tratado de paz tras el cual el Imperio se veía obligado a pagar una ingente cantidad de oro al pueblo invasor para que así estos cejasen sus ataques.

Esta paz llegó a un nuevo punto cuando Aecio, ya de vuelta en Roma, consiguió que los hunos luchasen a su lado en una guerra civil romana y a cambio les recompensó con un amplio territorio ubicado en lo que es actualmente Hungría, territorio que se mantuvo en poder de los hunos hasta el final.

Esta paz no duró mucho, a los pocos años Rugila murió y su sucesor, Bleda, hijo de su hermano también falleció al poco tiempo de su coronación. Todos los datos apuntan a que fue asesinado a manos o por orden de su propio hermano, Atila.


A diferencia de su tío, Atila no quería la paz con el Imperio Romano, era un hombre muy ambicioso, no se conformaba con los tributos que sus enemigos le pagaban, quería poder, quería ser tratado como cualquier otro emperador, quería ser un igual y no un mero bárbaro molesto. Por lo que tras erguirse como jefe de los hunos comienzó de nuevo las campañas de ataque.


Primero viajó a Armenia para enfrentarse con el Imperio Sasánida, pero tras cinco largos años de lucha son derrotados y obligados a retroceder. Así que a mediados del siglo V dirigió a su ejército hacia el sur, hacía la frontera norte del Imperio Romano de Oriente y atacó la zona de los Balcanes sin piedad.

A lo largo de los años la capacidad estratégica de los hunos había ido evolucionando y ahora eran capaces de asediar y asolar ciudades amuralladas. Arrasaron más de 60 ciudades del Imperio Romano y tomaron posesión de un territorio bastante amplio.

Poco a poco fueron dejando a un lado la vida nómada y se comenzaron a asentar, la agricultura y la ganadería empezaron a formar parte de su vocabulario y gracias a los tributos que a lo largo de los años sus enemigos les han ido pagando, tenían buenas cantidades de oro y joyas.

Pero para Atila nada de eso era suficiente, según dicen su meta era ser el emperador de un imperio tan poderoso capaz de equipararse con Roma. Aunque para poder lograr ese fin debía de comenzar a pensar como un político y no solo como un guerrero.

En el año 450 el emperador Teodosio muere y su sucesor se niega a pagarle a los hunos ningún tipo de tributo. Este tenía la esperanza de que eso hiciese enfadar a Atila y lanzase sus ejércitos contra el Imperio Romano de Oriente, y así poder acabar con ellos. Pero los acontecimientos que se sucedieron fueron muy poco predecibles.

Poco tiempo después de este abierto desafío la hermana del emperador del Imperio Romano de Occidente, Honoria, se ve obligada a casarse en un matrimonio de conveniencia con un hombre al que no amaba, así que para evitar el enlace le mandó a Atila una propuesta de matrimonio con la provincia de la Galia como dote.

Y así, Atila se vio en un dilema fácilmente de solucionar. ¿Atacar el Imperio Romano de Oriente o el de Occidente? El trofeo de este segundo era mucho más suculento, y gracias a Honoria había sido "invitado" a ello. Por lo que los hunos ponen rumbo al oeste, hacia la Galia. Allí se alían con algunos pueblos germanos como los ostrogodos, los cuales habían sido expulsados hacía pocas décadas por los mismos hunos.

Con mano de hierro se adentraron sin piedad en el territorio romano y tanta muerte y desolación dejan a su paso que tanto el gobierno romano como la Iglesia católica apodan a Atila, el azote de Dios.

Es en este momento de la historia cuando aparece de nuevo Aecio, aquel niño que criado por los hunos, se había convertido en un experto militar romano. Las tropas de los hunos eran superiores en número a las romanas, así que Aecio tomó una decisión desesperada, pidió ayuda a las tribus germánicas que aún no se habían aliado a los hunos con la esperanza de que se uniesen a ellos y así poder echar a los invasores de sus tierras, tanto de la Galia como de Germania.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo, y funcionó. Muchas tribus germánicas acudieron a la llamada de Aecio, entre los que se encontraban los visigodos. Entre todos le plantaron cara al ejército de los hunos y sus aliados germanos, como los vándalos o los ostrogodos.


En el año 451 se desarrolló la batalla de los Campos Cataláunicos, cerca de la actual ciudad del norte de Francia Châlons-en-Champagne.

Parece ser que el primer día de batalla fue tremendamente sangriento, los cronistas de la época describen esa contienda como la batalla más sangrienta de la historia.

Por lo que parece el primer asalto se lo llevó Roma y Atila quedó tan afectado que estuvo a punto de quemarse a si mismo. Pero la batalla continuó y aunque los hunos no ganaron al menos pudieron retirarse de nuevo a su territorio, Hungría. No se sabe que fue lo que ocurrió, ¿por qué Aecio dejó que los hunos se retirasen? ¿por qué no acabó con ellos?

Algunos dicen que los perdonó por cariño, hay que recordar que pasó buena parte de su juventud entre ellos y muy posiblemente les habría tomado afecto, y seguro que entre aquellos soldados habría más de una cara familiar.

Otros cuentan que en realidad Aecio tomó una decisión estratégica. Los hunos eran un muro de contención contra los pueblos germánicos, mientras ellos estuviesen atacando los visigodos estarían ocupados defendiéndose de estos invasores y no les atacarían a ellos. Y quizás hasta podrían mantener las alianzas que se habían establecido para la última batalla.

A pesar de todo esa victoria del Imperio Romano le otorgó a Aecio el sobrenombre de " el último romano".

Los hunos habían sido derrotados una vez, pero eso no significaba el fin. Atila decidió animar a sus hombres atacando de nuevo el Imperio Romano de Occidente, pero en esta ocasión lo hicieron desde el norte de Italia.

La batalla de los Campos Cataláunicos había dejado las tropas romanas severamente mermadas y en esta ocasión los soldados de Aecio no pudieron oponer la misma resistencia. Saltó la alarma en Roma y la Santa Sede tomó cartas en el asunto.

El Papa León I fue enviado a parlamentar con los hunos a hablar con Atila y convencerlo de cesar su ataque contra ellos.

No se sabe qué fue lo que ocurrió, la Iglesia cuenta que el Papa consiguió convencer a Atila, que si seguía atacando la ira de Dios caería sobre ellos. Mucho suponer para un pueblo extranjero. Otras fuentes aseguran que fue la malaria quien frenó el ataque de los hunos mermando considerablemente su ejército.

Un año más tarde, en el 453, Atila volvió a reagrupar a sus hombres con la idea de conquistar Roma de una vez por todas. En esta expedición se llevó a su mujer, una de las muchas que tuvo, y según cuentan, su muerte no fue nada épica. Murió en su noche de bodas, borracho, por un infarto cerebral y ahogado en su propia sangre. El final que nadie esperaba para ese bárbaro que tanto molestó al Imperio Romano.

Atila tenía muchos hijos, pero ninguno de ellos pudo erguirse como general. El pueblo de los hunos se sumió en una grave guerra civil y los enemigos con lo que hacían frontera utilizaron esta oportunidad para hacerse fuertes en los territorios limítrofes con ellos.

Al final los hunos no pudieron ponerse de acuerdo, no hubo ningún general que guiase al pueblo y Atila quedó como último emperador de los hunos, el Rey de reyes, como le llama su gente.

Los hunos tienen el honor de ser el único pueblo que nunca fue conquistado, simplemente se disolvieron por ellos mismos.

No se sabe con exactitud que fue de ellos, algunos historiadores cuentan que se marcharon hacia el este, hacia Asia, de donde habían venido.

Otros dicen que en realidad fueron absorbidos por Roma, pero como dejaron de ser una unidad ya no suponían ningún peligro para el Imperio.

Unas cuantas décadas más tarde el Imperio Romano de Occidente cayó y la Iglesia romana tomó el mando. Después del milagro realizado por el Papa León I al echar a Atila de los dominios del Imperio, la Iglesia había adquirido un tremendo poder que mantuvo durante más de 600 años.


Además de Atila ¿hubo algún otro huno famoso? Históricamente no nos ha llegado ningún nombre especialmente destacable, pero en la ficción si que hay uno. Retrocedamos a nuestra infancia. ¿Os acordáis de la película de Disney Mulan? Allí los malos malísimos son los hunos, y en la canción "Todo un hombre haré de ti" los mencionan.


Aunque según la historia los hunos fueron expulsados de China, así que quien sabe, quizás se referían a los predecesores, los xiongnu.


Siguiendo con Mulan, os dejo un enlace por si os interesa conocer la historia real detrás de la ficción de Disney.

Los chinos también hicieron una película sobre la historia de esta mujer. Yo la vi hace unos años y la verdad es que me gustó, aunque me dejó un regusto un poco agridulce, podrían haber hecho una película mucho mejor con la gran historia que tenían.

Os pongo el trailer.


Yo la vi en chino con subtítulos en español, son una fiel defensora de las versiones originales. Así que no sabría decir si está doblada.

Si os animáis a verla ya me contaréis que os parece.


Regresando un momento a Aecio, ¿qué fue de él? Tres años después de la famosa batalla que le hizo valer el nombre de "el último romano" el emperador Valentiniano III escuchó unos rumores, Aecio quería su trono. ¿Cierto? ¿tan solo fueron rumores infundados? Quien sabe, lo que sí sabemos es que lo mandó llamar a su palacio y allí lo mató.

Pero este asesinato no quedó sin repercusión, al año siguiente dos fieles soldados de Aecio mataron al emperador durante un desfile militar.


Mientras tanto en el mundo...

No se sabe si fue real o no, pero en el caso de haber existido muchos historiadores apuntan al siglo V como la época en la que vivió el Rey Arturo.


En estos años vivió y murió Patricio de Irlanda, al cual se honra el 17 de marzo en la famosa festividad que lleva su nombre, San Patricio.


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Esto tan solo ha sido una pequeña parte de lo que es la historia de Alemania, aún queda mucho que contar y mucho que aprender. ¿Te vienes con nosotros de viaje al pasado?

 Un saludo!!



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