31 de diciembre de 2014

Un bar español

No sé que es lo que tendrán los bares españoles, si es la comida, la bebida, la gente o es el bar en si mismo. Pero ese olor que todos ellos desprenden es único y no se puede encontrar en ningún otro lugar.
No hay que adentrarse mucho en el local, nada más abrir la puerta ya nos llega ese olor característico.
 ¿A qué huele un bar español? ¿Sinceramente? Es algo que me es absolutamente imposible de describir, simplemente huele a algo conocido, algo muy familiar, huele a España, a casa.
Y conforme más vas adentrándote en el bar irás viendo pequeños y antiguos conocidos que nunca pensaste echar de menos.

Ese suelo limpio a excepción del trozo que se encuentra justo debajo de la barra. Ahí habrá una acumulación intermitente de servilletas de papel dobladas en bola, o sobrecillos de azúcar vacíos. Y lo más curioso es que no importa que el camarero acabe de barrer hace excasos segundos, estos papeles aparecen de la nada. Sepodría decir que son algo así como las setas de los bares. Algunos establecimientos intentan evitar esta proliferación colocando papeleras debajo de la barra, bien ancladitas, pero no, a pesar de ello aún hay papeles bolita por el suelo. Y si lo pensáis, ¿no será posible que sean esas papeleras las que crean los papeles en suelo? Quien no ha cogido alguna vez una servilleta, la ha estrujado y la ha tirado a la papelera, a ver si encesto...  y cuantas de esas bolas no encestadas se han quedado donde han caído, si total, por una más... nadie se va a dar cuenta...



Y el café... de eso casi que mejor ni hablamos. Las comparaciones son horribles, pero es que es salir de España y ya puedes olvidarte de pedir un café en los bares. Ningún buen consumidor de café que se precie puede decir que el café del extranjero es bueno y Alemania no es para nada la excepción, aguachirri le llaman a eso en mi tierra.

De las tapas ya os hablé largo y tendido en esta entrada. Yo aún me sigo negando a pagar por una tapa, lo siento, va en contra de mi religión. Y además es que en Alemania siguen sin entender el concepto de tapa y o bien pagas o no te van a poner ni la cascara de los cacahuetes. Y yo digo, no tiene que ser una elaborada paella, con unas pipas es más que suficiente, pero muchacho, dame arrgo con lo que acompañar a la bebida, que a algunos el alcohol se les sube muy deprisa... Y a los alemanes no les gusta nada la cerveza...



Y volviendo de nuevo a las servilletas, un día os contaré la lucha que debieron de mantener hace ya muchos años los alemanes con ellas. Tuvo que ser una dura pelea a muerte, pues parece que les han cogido mucho rencor y tan solo las utilizan en momentos puntuales y siempre que sea absolutamente necesario. Los servilleteros son objetos en serio peligro de extinción, así que cuando regresé a España y vi uno de ellos... con esa forma metálica rectangular, viejos no, prehistóricos... simplemente épicos. Y con su acompañante habitual, el palillero. Objeto que creo, jamás ha visto un alemán fuera de sus fronteras.




Aunque he de decir en favor de los teutones, que aunque las servilletas no les gusten en demasía, al menos las suyas limpian... No sé vosotros, pero las que yo me encuentro en los bares son finas transparentes. Y ya lo dijo Luis Piedrahita, son impermeables. Cada vez que tienes que limpiarte algo con un nivel de grasa bajo-medio acabas utilizando todas las servilletas disponibles del servilletero de tu mesa y de la de al lado.



El otro día expuse en voz alta mi frustración ante la expansión del tomate de las bravas por toda mi mano y la nula absorción de la servilleta que debía de haberse declarado en huelga. Y cual fue mi sorpresa ante la respuesta de mi madre.
Es que no te estás limpiando con el lado bueno, tienes que darle la vuelta.
Porque como bien sabe todo el mundo, uno de los lados de las servilletas es impermeable y el otro absorbe más que la vileda.
Aunque para no desmeritar a mi madre, que además va a leer esto y no quiero que me llene el cogote de capones, diré que en parte lleva razón. Hay uno de los lados que es peor que el otro, uno al menos no extiende más la grasa, la deja donde está, sin inmutarse por nadie ni nada. Pero vamos, para que engañarnos, ninguno de los dos lados realiza su función servilletíl.

Y por último, no quiero acabar sin mencionar las barras. Quizás algunos bares modernos las hayan cambiado a algo un poco más bonito, pero un bar español, de esos típicos, con recortes de alguna corrida de toros colgadas en las paredes, el escudo del equipo de fútbol del dueño o antiguas fotos de lo que fue la ciudad hace ya unos cuantos años. En estos bares la barra solo puede ser de una manera, metálica. Y punto.


Está claro que hay bares en España que se han modernizado y ya no tienen estas cosas, Pero eso ya no es un bar típico. Ese al que has ido siempre, el de toda la vida, estoy segura, se va a parecer mucho a este que os cuento.

He ido a muchos restaurantes españoles en Alemania, pero ninguno se puede comparar con los de verdad. Y tan solo en uno he podido oler ese olor característico del que os hablé al principio.
Ahora que estoy pasando unos días en España me estoy dando cuenta de unas cuantas cosas que diferencian nuestros países. Casi siempre son detalles pequeños, pero no por ello dejan de ser curiosos.

Espero que estéis pasando unas felices fiestas y perdonad la falta de actualización.

Un saludo!!



17 de diciembre de 2014

Colchonerías

Llevo más de dos años viviendo en Alemania, y aún hay algo de este país que me tiene fascinada. Me refiero a las tiendas de colchones.
No importa la época del año que sea, la empresa que los venda o el lugar en el que se encuentre. Una tienda de colchones siempre va a estar en rebajas, siempre. Los porcentajes es posible que varíen de vez en cuando, pero no es lo normal. Yo trabajo justo al lado de una tienda de estas y desde hace más de un año tienen el mismo anuncio ultra gigante puesto en la cristalera, 30% de descuento en todos los colchones.

La primera vez que lo vi, debo decir que me emocioné un poco. Nos íbamos a mudar y necesitaba un colchón. Por eso que la tienda que está al lado de casa esté en rebajas no podía ser más que una señal, puede pensar uno.
Pero después de pasar día tras día por delante y ver que la oferta aún se mantiene inmutable en el tiempo… no sé, da un poco/bastante que pensar.

¿Qué sentido tiene una rebaja si siempre está al mismo precio?

Cuando vas a una de estas tiendas ves los dos precios, el “antiguo” tachado y el rebajado, en rojo, bien gordito, para que se aprecie bien la diferencia. En algunos casos son 100€ menos, pero si el precio siempre se mantiene, ¿Cuánto cuesta en realidad el colchón? ¿Es legal tener siempre los artículos rebajados?


Si el precio original del colchón es de 260€ y con la rebaja se queda en 200€, te estas ahorrando 60€ ¿verdad? Pues quien sabe, si nunca sube a lo que se supone que cuesta normalmente, bien podríamos decir que el precio real del colchón son 200€. Y si además esa rebaja, que como ya digo, por ahora se mantiene desde hace un año, nunca baja, ¿estamos hablando realmente de una rebaja?

A mi me parece un engañabobos. 
Si nunca te has fijado, es posible que no te hayas dado cuenta de que esa rebaja lleva ahí desde el pleistoceno. Y tú te vas tan contento con tu colchón nuevo, porque te has ahorrado 100€… Y no, ese es el precio real…

Para mi, que soy fisio, la calidad del colchón es importante, y no me importa gastarme dinero en uno bueno. Al final algunas cosas no son caras o baratas, sino que valen lo que uno esté dispuesto a gastarse y para mi fue un buen precio. Pero uno se puede sentir un tanto engañado por esas rebajas sin fin e inamovibles.



No sé si esto solo ocurre en Colonia, por aquí aún no he visto una tienda de estas que no esté en rebajas, da igual de que marca sea. Si compráis un colchón en una tienda de estas sin "rebajar" bien podéis consideraros especiales. 
Quizás en el resto de Alemania estas rebajas eternas no existen, ¡contadme!
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¿Alguna vez os habéis fijado en esto?

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Si quieres informarte más sobre Alemania, como es la vida en este país o que es lo que se necesita para emigrar aquí pincha en este enlace: Emigrar a Alemania, seguro que encuentras algo que te pueda interesar.

Un saludo!!


15 de diciembre de 2014

Harry Potter - The Exhibition



Creo que ya lo he dicho en más de una ocasión, me encanta Harry Potter, fue el primer libro que me leí y con el descubrí el mundo de la lectura. Para mi siempre será especial y ocupa un lugar privilegiado en mi estantería, en español o en alemán.
Así que como no podía ser de otra forma, cuando me enteré de que iban a hacer una exposición de todas las películas de Harry en Colonia, me faltó tiempo para comprar las entradas.

En la página web del lugar donde se organiza, Odysseum, se pueden comprar las entradas y lo más curioso es que hay que reservar también hora. Se hacen grupos cada cuarto de hora, el primero es a las 9 y el último a las 16.30.
Las entradas cuestan 30€, los adultos. Los niños de 4 a 17 años y los estudiantes pagan 24€.

Algo lógico, pero por si acaso alguien tiene dudas, todo está en inglés o en alemán, no vamos a encontrarnos nada en español, ni siquiera las audioguías.





Antes de entrar tenemos la posibilidad de hacernos una foto con una varita y la bufanda de la casa que elijamos. Al final de la exhibición podemos elegir un fondo y llevarnos la foto, delante del Expresso de Hogwarts, por ejemplo. Ahora mismo no me acuerdo del precio, pero id con la mente abierta, si queréis llevaros algo vais a tener que dejaros atracar un poco.
Hay muchísimas cosas para comprar, desde bufandas de las diferentes casas, sudaderas, Grajeas de todos los sabores, varitas, el Mapa del Merodeador y un largo etcétera, pero ya digo, todo a precio de sangre de unicornio.




La exhibición en si está bastante bien, hay muchos decorados, y la ropa que utilizaron los actores para las películas. Además hay algunas cosas interactivas, puedes vivir de primera mano el llanto de las mandrágoras o probar suerte en el Quidditich.
Me sorprendió mucho que uno pudiese hacerle fotos a todo, bueno casi a todo, hay un par de objetos que por alguna razón no se pueden fotografiar.



La ronda puede durar aproximadamente unos 45 minutos, algo más si vas leyendo todos los cartelitos.

En general la decoración y el ambiente me gustaron muchísimo, siempre con la música de las pelis de fondo, mágico.





Para aquellos a los que les encante Harry y su mundo merece la pena, aunque no vayáis con grandes expectativas, está bien, pero tampoco es algo sensacional. Si solo os gusta algo esta saga no sé si pagar 30€ va a ser dinero perdido.




Todo esto no tiene nada que ver con Alemania, lo sé, pero lo he vivido en Colonia, y también lo hice con la exposición de Pixar, y para mi Harry es mucho Harry.

Si os animáis a ir aún tenéis tiempo, la exposición se queda en Colonia hasta el 28 de febrero del 2015.






Espero que os haya gustado. Sino... bueno, la próxima vez volveré con las entradas de Alemania.

Un saludo!!


11 de diciembre de 2014

Pasos a nivel

En España los pasos a nivel no están extintos, para nada, pero tampoco es que haya muchísimos y los que quedan son en su gran mayoría de las ocasiones con barrera.
Dado el alto índice de automóviles que hay en Alemania, lo que les gusta conducir, y lo poco seguro que son estos tramos, bien podríamos pensar que por estas tierras los pasos a nivel no existen.
Pues no, y además estamos muy equivocados. De hecho es sorprendente la enorme cantidad de ellos que hay.
En las carreteras secundarias es algo muy normal. Siempre con barrera, eso si. Pero me llama mucho la atención todos los que nos podemos encontrar. Hemos hecho muchísimos viajes con el coche, y no ha habido día en los que no nos hayamos cruzado al menos uno. Siempre que no vayas por autovía, tienes unas posibilidades muy altas de encontrarte con uno.

Pero lo más curioso es lo completamente normal que es encontrarlos en mitad de los pueblos. Las estaciones de tren suelen estar en el centro de la población y como el pueblo no sea un poco grande las vías del tren irán a ras del suelo, con lo cual el paso a nivel es inevitable. De estos también es muy normal ver en España, pero creo que por aquí es incluso más frecuente.

Y luego vienen los que se encuentran en las grandes ciudades.
Como ya vimos en una ocasión hay muchas veces en las que el metro va por la superficie, comparte calzada con el resto de vehículos y en muchísimas ocasiones los coches tienen que ir por encima de las vías.
Por supuesto, los peatones también tienen que atravesar dichas vías. En algunas ocasiones este cruce está señalizado con un semáforo, otras veces hay una barandilla en zic zac que te hace aminorar el paso y darte cuenta de que ¡ey, es posible que venga el metro! Pero también hay cruces en los que lo único que te avisa del peligro es un dibujito en el suelo, tal que este.



Ya os digo yo, que como vayáis con un poco de prisa, no conozcáis la zona o simplemente vayáis a vuestra bola, podéis meteros en las vías sin mirar primero. Y el metro es un cacharro muy grande.
He visto en más de una ocasión como un tren tenía que frenar en seco para no atropellar a un despistado peatón.
Una vez nosotros estuvimos dentro de uno cuando una bici, que ya sabéis que tienen prioridad ante todo, decidió que le tocaba pasar en ese momento. No nos caímos todos al suelo porque íbamos agarrados, pero las barras de metal nos las clavamos bien. Eso si, el biciclista de turno se llevó una buena pitada del conductor, aunque pareció que le importó bien poco, siguió su camino sin mirar atrás.


A mis padres esto de los pasos a nivel les chocó mucho. En España aún quedan bastantes, pero ya digo que no con la gran frecuencia que los tienen por aquí.
A mi, personalmente, no me gustan nada, en especial los que hay en mitad de las ciudades. Imagino que los costes económicos de construir el metro por arriba serán muchísimo menores que tener que excavar. Pero con lo extensa que es la red y la cantidad de paradas que existen, el porcentaje de posibles atropellos es muy alto.
Pues además no estamos hablando de que estos se encuentren en los extrarradios de las ciudades o en tramos concretos. Para nada. En Colonia muchos de los puntos neurálgicos de la ciudad tienen el metro por arriba.

Está claro que abarata costes y que una barrera bajase cada vez que pasa un metro no tiene sentido, pues lo hacen con muchísima frecuencia, pero aún así las medidas me parecen un tanto efímeras. Y seguro que no soy la única a la que le ha tocado correr un poquito porque no se dio cuenta de que el metro venía.

No sé, quizás soy yo, que vengo de una ciudad sin metro. Pero me llamó la atención, al cruzar la calle tienes que tener en cuenta que no vengan coches, que no vengan bicis y que no venga el metro… ¿algo más? ¿niños sueltos? ¿barquitos?

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Si quieres informarte más sobre Alemania, como es la vida en este país o que es lo que se necesita para emigrar aquí pincha en este enlace: Emigrar a Alemania, seguro que encuentras algo que te pueda interesar.

 Un saludo!!


9 de diciembre de 2014

Heidelberg



Heidelberg es una ciudad del estado de Baden-Wurtemberg. Situada al suroeste del país, a unos 120 km de Stuttgart, la capital del estado, a 650 de Berlín y a 90 km de la frontera con Francia.

El río Neckar divide la ciudad en dos partes. La población ronda los 150.000 habitantes.


El primer indicio de vida en esta ciudad es de hace 600.000 años. En el año 1907 se descubrió la mandíbula del que llamaron el Hombre de Heidelberg. Estos restos arqueológicos son una de las primeras pruebas de vida humana en Europa.

Parece ser que el nombre de esta ciudad proviene de Heiligenberg, montaña de los Santos.
Las primeras señales de vida daten del siglo V a. C. los celtas estuvieron aquí asentados.
Después llegaron los romanos, estos permanecieron en la ciudad desde el año 40 hasta el 260, cuando los pueblos germánicos invadieron la ciudad y la tomaron.


En el 1239 fue declara ciudad y posteriormente fue un feudo de los condes del Rin, los cuales en 1386 fundaron la Universidad.
Heidelberg fue devastada por los franceses dos veces, en 1689 y en 1693. Y su reconstrucción es la que ha perdurado hasta nuestros días.
Durante la Segunda Guerra Mundial el partido Nazi hizo de esta ciudad una de sus plazas fuertes, pues muchos de sus habitantes los votaron. A pesar de eso Heidelberg fue una de las pocas ciudades importantes que no fueron bombardeadas.
No tiene industria y tampoco es un centro importante de transportes, así que es muy probable que gracias a eso se mantuviese intacta.



El castillo de Heidelberg - Heidelberger Schloss

Es es el lugar más característico de la ciudad, a pesar de que en la actualidad es poco más que un montón de ruinas.


Fue construido en el siglo XIII. Aunque originalmente había dos castillos, uno más arriba de la montaña que el otro. El castillo superior fue destruido por un rayo y nunca se volvió a reconstruir. El inferior sufrió un gran incendio y aún permanece en proceso de restauración.


De todas formas la subida al castillo es posible, o bien al método tradicional, colina arriba, la cuesta es bastante pronunciada, pero no se tarda más de 10 minutos.
Aunque también es posible ahorrarse la caminata subiendo en funicular.
La ida y vuelta cuesta 6€, los menores de 5 años suben gratis.


Las vistas de la ciudad desde el mirador del castillo son increíbles, ya sea andando o en funicular, merece la pena subir.



Hauptstrasse

Es la calle principal de la ciudad antigua. Tiene una longuitud de 2 km y a lo largo de esta podemos encontrar casi todos los edificios importantes. También es una calle muy comercial, aquí podremos desde comprar los regalos típicos de la ciudad, como comer en alguno de los restaurantes.



Plaza del mercadoMarktplatz

En esta plaza, situada en el centro de la ciudad antigua,nos encontramos con varios de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Rathaus - Ayuntamiento


La iglesia del espíritu SantoHeiliggeistkirche

es una iglesia románica comenzada a construir a mitad del siglo XIII, pero no se terminó hasta mediados del siglo XVI. En 1693 un incendio destruyó toda la decoración interior, así como el techo de la iglesia.



La Casa Zum Ritter

Durante el siglo XVII numerosos incendios consumieron la ciudad, pero gracias a que esta casa está construida en piedra pudo sobrevivir a todos ellos desde su construcción en 1592.
Actualmente este edifico es un hotel.




Puente antiguo, Puente de Carlos Teodoro - Alte Brücke, Carl-Theodor-Brücke


Este puente fue construido por el Elector Palatino Carlos Teodoro en 1786 en el emplazamiento de un puente de madera que dos años antes quedó destruido en una inundación.





























La universidad - Universität

Se fundó en el siglo XIV y es la universidad más antigua de toda Alemania.


                                                               Foto sacada de internet


Paseo de los FilósofosPhilosophenweg

                                                             Foto sacada de internet


Desde este lugar se tienen unas vistas de la ciudad antigua y del castillo impresionantes, aunque es bastante complicado encontrar la entrada del mismo… Yo no la encontré… (vergüenza) así que os pongo las indicaciones que he encontrado en un internet.

“Para subir al paseo de los Filósofos, desde la céntrica plaza Bismark, centro neurálgico del Heidelberg moderno, te diriges al puente que cruza el rio Bismark, y buscas la ladera que te sube hacia la ladera de la montaña.
Tras caminar por este paseo, ya a la altura del famoso puente de Carlos Teodoro verás una escalera que desciende por la ladera hasta llegar al mismo, y así regresar de nuevo a la ciudad, ya en el centro histórico.” Fuente: Guías viajar.

Opnión personal: He ido dos veces a este ciudad y volvería a ir una tercera o cuarta. Me encanta, me parece una ciudad muy bonita, con mucha historia y tranquila.
Además aquí se ambienta parte de mi serie favorita, Monster, así que le tengo un cariño especial.

Si tenéis la oportunidad de venir no os lo penséis, merece la pena. En verano o invierno.

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Alemania es un país lleno de lugares con encanto que esperan ser descubiertas; grandes urbes, pequeñas ciudades y pueblos que parecen estancados en el tiempo. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros? 



Un saludo!!



4 de diciembre de 2014

De borrachera

No es de extrañar que con lo que les gusta a los alemanes beber cerveza todo el proceso desde el inicio de su ingesta, hasta las consecuencias de la misma, tengan palabras especiales usadas solo para esa ocasión.



Como en muchos casos todo empieza con el típico, ¿a que no hay huevos? En esta ocasión, a beberte la botella entera de un trago.
Esta acción es denominada por los alemanes con la expresión “auf ex trinken”, aunque también la he escuchado con “kippen”.

La traducción al español es complicada, así que mejor quedaros con que es el homónimo teutón de beberse la botella de un trago. Imagino que en cada país lo diréis de una forma diferente, pero el significado se entiende.



Al principio pensé que esta frase, “auf ex trinken” quería decir beberse por los ex novios.
Auf (etwas) trinken, es beber por algo. En este caso los ex.

Pero buscando en internet parece ser que ex no tiene nada que ver con antiguas relaciones, sino que proviene de la palabra del latín, ex, que significa terminado, hasta el final. De ahí lo de ex novio. Pero en este caso es literal, simplemente beber hasta el final.


Y una vez que nos hemos bebido la botella entera viene la segunda parte.

En español tenemos una cantidad de sinónimos para expresar que alguien va borracho que hasta asusta... creo que deberíamos mirarnoslo un poco...

Empezamos con la más culta y refinada. Ir ebrio. Cosa que poca gente dice, y mucho menos los que se encuentran en dicha situación. Ir mamao es la frase por excelencia.

Pero no la única:

Pillarse un pedal.
Estar ciego o pillarse un ciego.
Ir piripi.
Pillarse una tajada.
Beberse hasta el agua de los floreros.
Llevar una cogorza.
Estar como una cuba.
Llevar una buena mierda encima.

Y un buen largo etcétera...


En alemán todo eso lo simplifican en una frase. Estar azul, Blau sein.
Es probable que haya más sinónimos que utilicen los teutones, pero yo solo conozco ese.



¿De dónde proviene este dicho?
He encontrado un posible origen de esta frase. En la antigüedad no se podía elegir el color de la ropa entre la amplia variedad que tenemos ahora. Por aquellos entonces no existían todos los productos químicos que ahora hay, así que los colores con los que se podía teñir la ropa debían de ser naturales. El más barato y fácil de aplicar es el azul, el índigo más concretamente, que es curiosamente el color original que tienen los pantalones vaqueros.

Para que la tela cogiese el color, tenían que pasar unas dos semanas y había dos requisitos importantes, debía de hacerse al aire libre y no podía hacer frío. Así que para amenizar la espera de dos semanas, con buen tiempo y bajo el sol, la gente bebía cervezas. Y de ahí salió el dicho de estar azul.

Curiosamente en francés se utiliza el color gris, être gris, y cuando uno va muy borracho pasan al negro, être noir.

En español lo único con colores que conozco para hacer referencia a algún estado del cuerpo es “pillarse un amarillo”. Pero en este caso es cuando alguien va muy fumado.
¿Por qué amarillo? Si habéis visto a alguien en este estado no creo que haya mucho que explicar. La cara de esa persona simplemente se vuelve amarilla.


Una vez que nos hemos bebido todo lo bebible y llegamos al estado pitufo nos queda el último paso, sin ninguna duda el mejor de todos.
Ese momento en el cual el baño y tú os hacéis íntimos, si es que tienes suerte y hay uno cerca. Si no, el primer suelo que encuentres también sirve para el propósito.
Hay muchas maneras de decirlo, cada cual más poco bonita que la anterior. Así que dejémoslo tan solo en devolver...
Los alemanes tienen una frase muy graciosa para esto: Ulf rufen. Llamar a Ulf. Aunque también lo he escuchado con diferentes nombres, como Jörg o Björk. La cuestión es que sea un nombre que nos recuerde a la onomatopeya de esta (des)agradable acción.


Si durante una noche hemos vivido estos tres pasos tenemos unas muchísimas posibilidades de a la mañana siguiente descubrir otra curiosa palabra alemana.
Der Kater.
Ich habe einen Kater
.

Sí, resaca.

Pero, ¿cuál es el significado real de esta palabra en alemán? Gato... Y además no un gato cualquiera, no. Un gato masculino, específicamente. Die Katze es el animal en si, o la hembra, pero un Kater es un gato, uno macho.



¿De dónde sale esta palabra? Parece ser que viene de Katarrh (que palabra más horrible, por cierto) que es catarro en español. Una excusa me parece a mi, no estás de resaca, lo que pasa es que estás resfriado... seguro... Posiblemente, si es verdad que proviene de ahí, Katarrh se haya ido deformando hasta Kater, una palabra mucho más común que la original, que ya nadie usa.


Y, para unir otra curiosidad más, agujetas en alemán es Muskelkater, la resaca de los músculos.

¿Conocíais estas frases?

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El alemán es un idioma muy rico, tiene una gran cantidad de palabras y de expresiones que muchas veces desconocemos, pero para descubrirlas solo tienes que pinchar en este enlace: Peculiaridadesdel alemán.


Un saludo!!


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