1 de marzo de 2013

Papilas gustativas atrofiadas.

A pesar de lo que muchos puedan pensar la variedad gastronómica de los teutones no termina en las salchichas, el chucrut y las cervezas. Increíblemente y en contra de lo que pueda parecer por su carácter frío y agrio, los alemanes se pirran por los dulces.
De hecho se pueden encontrar pastelerías/panaderías cada 10 metros y en las calles principales puede haber hasta una en cada esquina.

Foto sacada de internet
En estas tiendas podremos comprar el típico pan negro al cual los autóctonos adoran hasta la veneración y poco les queda para construirles un altar.
Aunque los que venimos de las Hispanias no podemos ni verlo, acostumbrados al pan de pueblo o simplemente una barra de pan (¿de pan pan o viena?), la cosa esa negra, amorfa, insípida e inolora se nos hace muy difícil de tragar.
Una barra de pan... que buenos recuerdos... ver una por estos lares es un milagro y una maldición al mismo tiempo. 
Milagro porque se hacen muy mucho de rogar. 
Maldición porque puedes terminar por dejarte el suelo en su compra...1,20€ por una baguette, que piensas, ya podrá estar recién hecha y durar un par de días. Pero no, a saber cuanto tiempo lleve ya ahí, porque al día siguiente eso es incortable... pero tú no desistes, y la siguiente vez que ves una no puedes evitar comprarla, solo sea por sentir el tacto del pan crujiente bajo los dedos...

En estas pastelerías / panaderías, van todo junto, podemos encontrar una variedad sin fin de bollos y pastelitos que tienen muy buena pinta. Aunque quitando al internacional cruasán y algo más, todo parece venido de tierras desconocidas.

Y así llegué un día a la cocina de la clínica, y me encontré un pastel de aspecto interesante. Tenía pinta de ser chocolate, estuve a punto de coger un trocito, pero me contuve.


Foto sacada de internet


Al encontrarme a la mujer de mi jefe me dice que me ha dejado un pastel en la cocina, que puedo coger lo que quiera. "Oh yeah!!"

- ¿Has probado alguna vez ese pastel? - me pregunta.
- No, pero parece de chocolate, ¿verdad?
- Nein, es un Mohnkuchen.
- ¿Un que?
- ¿No sabes lo que es?
- No...
- ¿Sabes lo que significa "Mohn"?

Se lo que es, o eso pensaba, pero no me cuadraba para nada con lo que me estaba diciendo. Pues significa amapola... y la verdad es que no soy capaz de imaginarme como un pastel de amapola pueda ser de ese color, pero mucho menos puedo imaginarme como pueda existir este susodicho pastel... amapolas... eso son unas flores rojas, ¿¿verdad?? flores, ¿no?

- La verdad es que no estoy segura de si sé que es "Mohn".
- Son unas flores rojas silvestres. Mira son estas.

Y me enseña una foto de, efectivamente, unas amapolas.
Ajá, no estaba equivocada...

- ¿Entonces nunca has comido un Mohnkuchen?
- No.
- ¿Te gustaría probarlo?
- Bueno...

Dios... a que sabrá esto... ¿será venenoso? seguro...

Y sabe... como definirlo... es un sabor raro... sabe como a campo... y un poco ¿agrio? no sé exactamente, y la textura es extraña, tiene como bolitas... o algo así. Es difícil de explicar... Aunque la verdad es que al principio no me gustó demasiado, pero por no hacerle un feo me comí un trozo grande... y al final parece que empecé a saborearlo mejor...

Tras esto una pregunta llegó a mi cabeza.
¿¡Qué diablos les pasa a los alemanes en las papilas gustativas!? ¿porqué son tan propensos a comer cosas que desde el principio no saben bien? Tiene que ser por lo menos la tercera vez que pruebes algo para que vaya gustándote, como pueda ser la cerveza o el chucrut (cosa que odio decir, pero ha empezado a gustarme).

Imagino que esta será una pregunta sin respuesta más... Algo que nadie, ni siquiera ellos mismos, pueden responder...

Así pues solo añadiré un "¡Están locos estos teutones!"


Un saludo!!


10 comentarios:

  1. Nada Igene en el momento que entrenes todas tus papilas gustativas para que disfrutes de la comida alemana, podrás decir que eres una germana auténtica!! Ale, sigue comiendo amapolas XDDDD

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    1. Que mal suena, de verdad... amapolas...
      Y tu que?? ninguna comida extraña por allí??

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    2. He tenido suerte con la familia porque es de estas pijoteras a las que le gusta comer sano, pero en ocasiones comen demasiado sano, las gachas en el desayuno, por ejemplo, qué cosa más asquerosita. Saben como a la pasta de los fideos pero hechos papilla y a harina agghhh, será todo lo sano que ellos digan, pero para desayunar prefiero cosas más dulces y menos sanas XD
      Otra cosa que he notado es que no beben agua, cada vez que tienen sed, se preparan un té y ya me estoy empezando a cansar de beber tanto té, mal voy por ese camino :P

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    3. Jajajajjaaj Hija mía, recuerdote que estás en las islas Británicas... si allí no toman té en España el café no existe xDDD
      Aunque si te consuela, por estos lares le peña también toma muchos, junto con la cerveza es la bebida nacional xDD

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  2. Pastel de amapolas... no querrían hacer una imitación del pastel de maría de amsterdam y se equivocaron de planta? xD

    La verdad, cuando fui a Bremen me llevaron a un local de salsichas hiperpicantes, tenían una carta numerada del 1 al 10, en función del picante... a ver, a mi me gusta lo que es un poco picante, así que me pedí un 3 o 4... casi no sobrevivo, así que te doy la razón en que tienen un problema con las papilas gustativas.

    Saludos!

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  3. Hola Irene!
    Conocí la existencia de tu blog por la prensa, y aquí estoy, poniendo mi granito de arena en forma de comentario.
    He escogido esta entrada porque discrepo de tu opinión: a mi me encantó, este pastel! La verdad, es que yo comí otra versión que se llama mohnstollen, que viene a ser lo mismo, pero enrollado. Parecía que a cada bocado me iban a saltar todos los empastes, de lo pastoso que era el dichoso pastelito, pero la verdad es que le cogí el gustillo a ese sabor indescriptible (se asemeja un poco al pan de higos, no te parece?)que me compré un par de rollos para llevarmelos a casa. Pero bueno, tampoco se puede hacer caso a mis gustos culinarios, pues también me declaro una entusiasta del currywurst, otro atentado al buen gusto culinario...

    Saludos y enhorabuena por el blog!

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    1. Buenas!! muchas gracias por animarte a escribir!!
      Está claro que para gusto colores, aunque tampoco puedo decir que fuese horrible, lo que pasa es que no estoy acostumbrada a ese sabor... aún sigo sin saber como definirlo, pero como ya digo, al final terminó por medio gustarme.
      A mi me gustan las Currywurst... troceaditas y con unas Pommes están bien ricas :D
      Tengo curiosidad por saber de donde supiste la existencia del Blog, de la prensa??
      Un saludo!

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  4. Hola!! eres genial... Pero cuántas veces me he arrepentido de comprar unas pastas en la tienda... porque he llegado a casa... y su aspecto no correspondía con la idea que me había hecho... Esa manía que tienen de poner a todo gengibre, o mazapán... Uff... y todo tan tan sumamente dulce... En fin, pero no me resisto a una tarta de fresas o de manzana, reconozco que las hacen muy ricas. Un abrazo

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    1. Pues yo la verdad es que a no ser que me lo den a probar no suelo comprar algo que no haya comido antes...
      Me alegra de que te guste el blog :D
      Un saludo!!

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  5. Naa, sinceramente creo q el pan alemán tiene demasiado *carácter* como para saberle a un español, acostumbrado al pan barateiro de plástico que venden hoy en todas las pastelerías, olvidadas del sano y sabroso pan de la abuela (pregúntale a ella, ya verás). Es conocido de sobra el problema que hay a la hora de buscar un pan medio decente en este país. Yo, por ejemplo, pocas veces he dado simplemente con un pan integral (integral como lo digo, no me vale que lo ponga la etiqueta grande)
    El pan blanco le sale más barato al fabricante y es preferido por el nuevo consumidor que no está acostumbrado al sabor del pan y le parece demasiado (como el choco negro), así que tal para cual. tenemos lo q nos merecemos. en cambio, alemania aún conserva su interesante cultura del pan.

    yo probé alguna vez un pastel de flores y me encantó. no recuerdo si era de amapola. y eso que no me gustan muchas cosas, soy una fina para los sabores.

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